Víctor Jara, el
estadio lleva tu nombre
La serie de documentales sobre la
vida y la carrera de músicos renombrados se ha convertido en uno de los
principales logros de Netflix, puesto que aporta datos importantes de
personajes que marcaron la atmósfera cultural de la humanidad. “Remastered”,
contiene apartes de la obra de músicos de la talla de Bob Marley y Johnny cash
y de otros no tan reconocidos como Robert Johnson. Uno de esos artistas de remarcada
influencia social es Víctor Jara, un
hombre que fue asesinado el 16 de
septiembre de 1973, en el emblemático estadio de Chile, lugar de reclusión forzada de miles de víctimas de
la dictadura militar del ya desaparecido genocida Augusto Pinochet.
Varios son los puntos dignos de
destacar en el documental. El primero de ellos corresponde a las entrevistas de
personas que tuvieron relación directa con el cantante asesinado. Su esposa
Joan Turner rinde declaraciones en la década de los setenta sobre el dolor, la
convivencia y sus elucubraciones sobre la muerte de su compañero de viaje. Lo
interesante de este testimonio es la retoma
40 años después del mismo hecho, dejando ver el director, Bent-Jorgen
Perlmutt, que el sufrimiento de un ser humano por la pérdida de un ser querido,
pervive en el tiempo. Ella cuenta detalles de su vida íntima como los rasgos de
personalidad, ciertas muestras de cariño que alguien con un corazón de poeta
que las objetiva en canciones le dedicaba en su vida cotidiana. Asimismo, muestra
sus deseos de encontrar definitivamente la reparación por el crimen cometido
por los militares en un contexto político congestionado por la amenaza que
constituía un gobierno democrático de izquierda encabezado por Salvador
Allende. Esa es su lucha. La de hallar la verdad por parte de varios implicados
en la muerte del cantautor chileno, especialmente del ex teniente Pedro Pablo
Barrientos, quien se radica en los Estados Unidos inmediatamente después de la
salida del poder ejecutivo de Pinochet. Y para eso se arma de un pull de
abogados en ese país norteño con el fin de llevar a juicio a este reputado
militar chileno que decidió huir sin esclarecer la verdad. Pero las
declaraciones de otros implicados en los excesos de los militares, lo condenan.
Es llamativa la declaración de un tal Paredes, soldado por esa época que señala
la presencia y la autoría material de las golpizas, torturas y posterior homicidio
de Jara en ese estadio, al cual se le cambia el nombre por Estadio Víctor Jara
en el año 2006.
Debido a la insistencia de esta
mujer denodada, tanto las víctimas de tan macabro asesinato así como los
cientos de miles de admiradores del músico, han encontrado un poco de justicia,
que sigue siendo incompleta porque Pedro Pablo Barrientos es un peón de los autores
intelectuales de esa ola de desafueros que invadieron a Chile durante ese año
fatal. El documental también es enfático
en la participación soterrada del presidente de Estados Unidos, Richard Nixon y
su Secretario de Estado, Henry Kissinger, quienes fueron los conspiradores
intelectuales del derrocamiento del presidente socialista elegido popularmente.
Como parte de la amplitud de
declaraciones que ofrece el documental, se encuentran las de varios cantantes
reputados como Horacio Salinas y José Seves, quienes compartieron por su
amistad y colegaje, anécdotas y pensamientos políticos similares con Víctor
Jara como opositores militares y políticos de derecha que veían en el músico a
uno de sus más férreos contendientes.
El segundo de los aspectos valiosos, comprende la musicalización del
documental a cargo de Camilo Salinas, quien construye una música nostálgica,
con canciones del mismo cantautor poeta que mostró su talento en “Te recuerdo
Amanda”, “Luchín” y “Pongo en tus manos abiertas”. De las conclusiones que se
pueden leer entre líneas de la película documental se tiene la poetización de
la vida que ama los bellos sentimientos humanos en todas sus expresiones, una
de las cuales era la composición y la interpretación musical de todos los
hechos sociales que competen al hombre.
Finalmente, el archivo
audiovisual está bien editado, porque enmarca secuencias que ofrecen la
credibilidad de continuidad para que los espectadores entendamos una historia
inconclusa, que al parecer tiene un poco de resarcimiento con la condena de un
Tribunal de la Florida a Pedro Pablo Barrientos por el crimen de tortura y
homicidio de Víctor Jara. Un hecho recurrente de algunos criminales es la
insistencia en su propia inocencia, incluso esbozando esa actitud desafiante
cuando se someten al detector de mentiras, hecho que “condena” a Barrientos, por el
desobedecimiento de las instrucciones del perito lector del polígrafo. Ni la retractación del ex soldado Paredes, quien
declara todo lo contrario en una segunda oportunidad que Barrientos no estuvo
implicado en el asesinato de Víctor Jara, puede apartar ese manto de duda que
las declaraciones de los mismos militares y de víctimas que estuvieron
presentes en el estadio, han contribuido a acentuar.
“Masacre en el estadio” es un homenaje
a uno de los músicos más influyentes del siglo XX, tanto por la calidad de su
música crítica como por ser el representante de miles de víctimas que han
constituido impunidad, palabra que está de moda en Colombia, esta obra es una
posibilidad de que miles de jóvenes que no vivieron temporalmente en esos hechos de represión chilena, conozcan la vida
de un poeta latinoamericano. El documental comienza con las dedicatorias
iniciales de los conciertos de artistas tan renombrados como los músicos de U2
y Bruce Springsteen, quienes se suman a a la necesidad de esclarecer los miles de magnicidios ocurridos
en los últimos tiempos.

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