El islote de maíz Pocas películas puede uno catalogar de obra maestra. Sin duda la del director de origen georgiano, George Ovashvili, entra con merecido reconocimiento dentro del reducido número de filmes que puede gozar de este privilegio. “Corn island”, título que no ha sido traducido al castellano aún, se mueve entre dos mundos: el del relato pacifista de seres humanos que viven su vida todavía apegados a la tierra y de los hombres sangrientos que sirven a la guerra por mandato institucional, haciendo de la paz un imposible. Tres líneas gruesas sostienen el núcleo narrativo de una película como esta. En primer lugar, el aspecto temático que versa sobre algunos tópicos sensibles para la región, lugar de encuentro inevitable de facciones enfrentadas. En segundo lugar, la composición audiovisual que raya con la meticulosidad y, en tercer lugar, la propuesta filosófico-existencial que se advierte en la obra. El primer punto se puede analizar p...