Hunger de Steve McQueen, el director. Steve McQueen y Michael Fassbender Sólo tres largometrajes convierten a Steve McQueen en uno de los directores jóvenes más crudos y polémicos de la última década. Sus películas son un canto a la tragedia moderna: la soledad reinante que se adivina en los rostros inexpresivos de los personajes, hombres y mujeres que son víctimas paradigmáticas de los nuevos fenómenos sociales que corren y, tal vez, por su novedad, no hemos encontrado los códigos apropiados para descifrarlos. Tanto Hunger(2008) como Shame(2011) retratan la claustrofobia de los espacios. Pero el verdadero encerramiento es aquel que enfila los espíritus hacia la propia desesperación en un mundo interior que no encuentra satisfacción en los estímulos exteriores. No hay salidas. Sólo el martirio del cuerpo podría brindar un poco de alivio al sufrimiento. En la primera película, McQueen ofrece un escueto cuadro sobre el drama de un hombre. Más que la figura de...