David Lynch, un artesano de la imagen David Lynch tiene la imagen en la sangre. Sus obras audiovisuales se encuentran cargadas de ese talento que muy pocos cineastas tienen: mostrar, aun en lo más explícito, una simbología particular con la cual llena la realidad de un mundo propio. Eso es “El arte de la vida”, un autorretrato documental, en donde combina algunos episodios de su vida con su visión estética del mundo, recreada en cuadros que va creando cuando las películas le dan otro tiempo. La vida del director estadounidense, está plagada de contrastes. Su familia, dice él, le dio los momentos más felices de su vida. Los recuerdos que construye y que narra con su propia voz, son experiencias de las cuales se extraen las personas y los acontecimientos que se aúnan a esa propensión natural a la creación. Esa gestualidad impertérrita, solo queda levemente perturbada por una que otra manifestación de afecto a sus seres queridos. Pero aun así, toda la energía vital de...