Bob Dylan, el show
debe continuar
Martin Scorsese ha dedicado gran
parte de su trabajo cinematográfico a documentar la vida y la obra de músicos
icónicos no solamente para la cultura artística del siglo XX sino para él. Tres
documentales sobre música hacen parte de su filmografía: “No direction home”,
sobre Bob Dylan, “Shine a light” sobre Los Rolling Stones y “Harrison: living
in a material world”. A esa lista se suma ahora: “Rolling Thunder Revue: A Bob
Dylan Story by Martin Scorsese”, otra
vez sobre Bob Dylan. Aunque la excusa para dar luz a este trabajo es una gira sui generis ocurrida entre los años 1975
y 1976 de una serie de músicos y poetas que decidieron recorrer los Estados
Unidos llevando un mensaje crítico sobre varios aspectos del “modo de vida
americano”, el protagonismo de este registro audiovisual se lo lleva en su
totalidad el músico nacido en Duluth Minnesota
un 24 de mayo de 1941. Entre las razones que se pueden mencionar para
esta afirmación tenemos la insistencia de la imagen en mostrar a Dylan
cantando, con subtítulos que deletrean las canciones para el público. Está
claro que el artista estadounidense es quizá el referente musical más
influyente para la cultura del siglo XX en ese país norteño. Esas letras tienen
un contenido realista pero también se sumergen en metáforas que indagan tópicos
surrealistas, muy en boga en la década de los años sesenta y un poco en los años setenta del siglo pasado.
Scorsese lleva un plan preciso en
la realización del documental cuyo producto final es un fiel reflejo de los
aspectos más interesantes ocurridos en una serie de conciertos vertiginosos por
la prolijidad de escenarios y por la heterogeneidad de lugares habitados por un
público entregado a la libre expresión de sus emociones y a la crítica
constante a un país que se había convertido en el vigilante político y
económico del planeta entero. El comienzo está aderezado con imágenes de
algunos sitios representativos de las urbes estadounidenses, las entrevistas
realizadas a ciertos transeúntes indagan el significado de un bicentenario
independentista, muy especial para algunos pero no indeleble para otros. Parece haber un tonillo de reproche en la manera
cómo el director registra las declaraciones de los entrevistados. En un país que se jacta de la defensa a
ultranza de las libertades individuales,
hay una serie de hechos que atentan contra la dignidad y el respeto de
personas a las cuales se les ha vulnerado sus derechos más elementales. Por
ejemplo, la incriminación a un boxeador llamado Rubin Carter por el delito de
asesinato, de cuya historia surge una canción denominada “Hurricane”, y que Bob
Dylan compone para mostrarle al mundo la supuesta justicia de su país.
Lo mismo sucede con el indigno trato a ciertas comunidades indígenas
autóctonas de ese territorio y en cuyo seno, se produjeron terribles genocidios
producto de la ambición estatal por apoderarse de metales preciosos que abundan
en tierras ancestrales. Un hombre que se convirtió en una celebridad por haber
sido uno de los 6 soldados que sostienen
la bandera de los Estados Unidos en Iwo Jima en la Segunda Guerra Mundial, cuyo
nombre era Ira Hayes muere en el olvido porque su país se usufructuó de su
imagen mientras lo necesitaba.
“Rolling Thunder Revue: a Bob
Dylan Story by Martin Scorsese” muestra la camaradería entre los miembros de la
gira. El homenaje que hacen Dylan y el poeta de la generación Beat, Alex Ginsberg a otro
de los suyos como Jack Kerouac,
es una demostración de un agradecimiento profundo a uno de los personajes que también construyen
país, por fuera de la política. Una de las musas de Dylan, y cantante principal
del Show, fue la música Joan Báez, cuya popularidad era casi tan grande como la de Dylan. De los otros músicos como Ramblin Jack Elliot
y T-Bone Burnett, observamos su participación en los espectáculos pero
especialmente en los momentos de camaradería por fuera de los escenarios, en
condiciones de verdadera ebriedad además de otros estados de los cuales
Scorsese prefiere no hablar mucho.
A Bob Dylan, Scorsese prefiere mostrarlo muy
cercano; con su propia voz describe sus impresiones de la gira, y habla de sus
compañeros de espectáculo opinando sobre
algunos rasgos de sus personalidades.
Asimismo, los otros, hablan de Dylan siempre en tono ambiguo, sin que se
niegue en algún momento el aprecio que
tienen por él. En un país donde
fácilmente se denigra de los colegas artistas, tanta unanimidad en la adulación
de una celebridad refleja la genialidad de ese músico estadounidense.
El contraste que el director del
documental realiza, entre el arte y la política no tiene fines de escisión, por
el contrario, cada artista es capaz de retratarla con su obra; las imágenes de
hombres públicos del estado norteamericano como Richard Nixon, por sus
escándalos de corrupción, aunados a las sendas derrotas infligidas por los vietnamitas
al país más poderoso del planeta, es un golpe al ego de un territorio profundamente
nacionalista. Bob Dylan es un poeta que
expone el alma de una generación, enrostrando a la sociedad su verdadero ser. Desde
el punto de vista antropológico el
músico es la expresión más original de la cultura actual porque extrae de sus
entrañas el contenido embrionario de su personalidad social.
El aprecio que Martin Scorsese tiene por la música se expresa en este
“rockumental”. No es una obra biográfica simplemente, sino toda una elaboración
audiovisual sobre las huellas que el siglo XX ha dejado en la cultura
contemporánea. Las propensiones a la rebeldía que aquellas décadas dejaron en
la sociedad, reflejan un cambio emocional en las personas, cuyas
manifestaciones más explícitas se pueden apreciar en la música de Bob Dylan.

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