Escudriñar la mente
de un genio
El nuevo documental sobre Robin
Williams es producido por la cadena estadounidense HBO y está dirigido por la
directora de esa misma nacionalidad, Marina Zenovich. Su novedad trae también
algunos aspectos de la vida privada del actor que hasta el momento no se
conocían y que potencian aún más la admiración que su público profesa por él.
Entre ellos destacan los siguientes: El comediante, de temperamento
hiperactivo, solía convertir sus momentos libres en una suerte de relajamiento
utilizando todas sus dotes histriónicas para hacer reír a quienes
se encontraran alrededor, de modo que al iniciar el verdadero show, bien
sea un “stand-up comedy” o una de sus películas “serias”, en donde sufría una
profunda transformación; el otro era que la muerte de uno de sus amigos más
entrañables, incluso su guía dentro de la comedia, John Belusci, luego de haber
departido con Williams, se convierte en el motivo de depresión más importante
de su vida profesional; además, su primera mujer, Valerie Velardie, a la que
conoció en 1978, supo de primera mano las innumerables relaciones
extramaritales del actor, quien siempre las negó, a lo cual ella, reaccionó
permitiéndoselo, sin ningún reproche, algo que terminó por enamorarlo más de
aquella mujer; también cambió la manera cómo se realizaban los shows
televisados por cuanto se utilizaban 3 cámaras hasta que los movimientos
desenfrenados del comediante por todo el set de grabación obligó al productor
de “Mork y Mindy” introducir una cámara más para aprovecharlo en su máximo
esplendor; finalmente, las enfermedades neuronales degenerativas diagnosticadas
como el mal de Parkinson fueron catalizadores de su suicidio, ocurrido el 11 de agosto del 2014, a través del ahorcamiento dentro de su
habitación cuyo medio fue un cinturón atado a su cuello.
La reconocida documentalista ya
había hecho homenajes a dos grandes personalidades del cine como Richard Pryor,
con su obra “Richard Pryor: Omit The Logic” y a Roman Polanski con sus
trabajos: “Roman Polanski: Wanted and Desire” y “Roman Polanski: Odd Man Out”.
Ahora viene con este filme sobre uno de los personajes más complejos dentro del
mundo cinematográfico de masas que además sabía hacer personajes serios que en
distinto grado logró calar en el gusto de muchos críticos a nivel mundial.
“Robin Williams: Come Inside My
Mind” muestra cronológicamente apartes de la vida de este comediante
estadounidense que despuntó relativamente rápido en el mundo del espectáculo.
De su vida infantil, construida por una madre vivaracha de la cual seguramente
heredara su sentido del humor y su hiperactividad creativa y su padre, un
hombre serio pero de carácter dulce que se preocupaba demasiado por los
negocios y los viajes que su trabajo le demandaban, la directora selecciona los
apartes más íntimos de las imágenes captadas en fotografías y en grabaciones
caseras, narradas en esa voz extrañamente pausada del mismo actor (según se
conoce en el documental, las personas cercanas siempre lo conocieron como un
hombre de pocas palabras fuera de los shows representados). La obra también es
rica en declaraciones de sus amigos, ex esposas y la esposa, además de la más
sentida que es la de su primer hijo, cuyo parecido es asombroso con el padre al
cual siempre idolatró por el amor profesado durante sus vidas juntos. El
trabajo brotó del suelo como un líquido que se evaporaba por el sol inclemente
de un desierto. Desde sus inicios en la escuela Juilliard School, de Nueva York,
el talento histriónico fluyó casi
instantáneamente, convirtiéndose en la estrella principal de cada una de las
obras interpretadas. A veces su excesiva gestualidad y movimientos generan
pensamientos de incredulidad en el verdadero talento de un actor que cuando incursionó
en el cine supo rendir convenientemente en los papeles asignados. Su trabajo en
“Buenos días, Vietnam” le acarreó críticas positivas, incluso con una
nominación al óscar para el año 1987; luego vendrían para “La sociedad de los
poetas muertos”, “El rey pescador” y su Oscar al mejor actor de reparto con
“Good Will Hunting”. Robin Williams es una actor en todo el sentido de la
palabra, con sus interpretaciones descaradamente humorísticas era el mejor y en
sus interpretaciones de tono trascendental, su gestualidad era una explosión
natural de personajes construidos milimétricamente, con una profundidad humana
que logró cautivar al público en general. En el documental hay un énfasis que
la directora pone para recalcar la poca confianza que la crítica parecía
tenerle en sus inicios, en una de las ceremonias de premiación del sindicato de
críticos, a Williams se le nomina junto a dos grandes actores, Jack Nicholson
por “About Smith” y a Daniel Day Lewis por
“Pandillas de Nueva York”, cuando estos últimos suben al escenario,
llaman a su compañero de nominación para homenajearlo y Williams se burla de su
no premiación. Tiempo después el actor nacido Chicago, en 1951 recibe de manos
de Billy Cristal, su entrañable amigo, un Oscar por mejor actor de reparto con
la absoluta convicción de su crecimiento como actor en un medio hostil.
De no haber muerto de modo
prematuro, Robin Williams, se habría convertido en el actor vivo con más
premios Oscar de la historia. Pero eso, además de haber inflado su ego, tan
sólo se hubiera convertido en un estímulo más para amar cada vez más a su
familia. La directora enfatiza los afectos que recibió y que generó con las
personas de su círculo. Sus otros grandes amores fueron la cocaína y el alcohol.
Sospecho que las personas de buen
humor tienen una percepción más agudizada de la vida. Esa extraña sensibilidad
que los envuelve tiene secretos descubiertos que el resto de los mortales no
tiene. Robin Wiliams lo sabía, por eso incursionó en papeles “serios” sin
ningún tipo de problemas. En sus actuaciones podía desplegar su profundo
conocimiento de la condición humana.

Comentarios
Publicar un comentario