La batalla del lago Changjing


Con todos los artificios del cine comercial estadounidense, la película es un instrumento mediático de tono patriótico que fue producida y estrenada con motivo de los cien años de la Fundación del Partido Comunista chino. La batalla del lago Changjing se produjo recién iniciada la Guerra de Corea cuyo saldo de víctimas es escalofriante, entre 200.000 y 400.000 soldados chinos y norcoreanos perdieron su vida. Mientras que los estadounidenses y los surcoreanos perdieron 200.00 hombres. Mao Tsetung, el líder de la China comunista envió a 130.000 soldados muy mal equipados para evitar el cruce del paralelo 38 por parte de las Fuerzas Armadas de la ONU, compuestas obviamente por mayoría estadounidense. El objetivo era impedir la unificación de las dos Coreas por parte de los occidentales, situación que ponía en desventaja a la Unión Soviética y a los mismos chinos frente a los ejércitos invasores, según predicaban los chinos.

Esos artificios comerciales están sustentados en sentimientos patrioteros que han unificado a un país en torno a diferentes amenazas extranjeras en situaciones de temor ante las agresiones posibles o reales. Imágenes de colectivismo desbordado en donde los soldados se inundan de un entusiasmo nacional o los hombres congelados en el frente de guerra mientras sus armas siguen ahí, avistados por los norteamericanos delante de los cuales su comandante lanza frases de elogio ante sus rivales muertos y cuadra su mano en posición de firmes desde un sitio más bajo. O la inmolación de un soldado mayor que entrega su vida por la causa china, luego de lo cual, su hermano llora al héroe nacional que ha sido un ejemplo para la familia. La muerte del hijo del líder supremo, un jovencito sin entrenamiento militar de nombre Mao Anying, producida cuando se devuelve por unos mapas de sitios estratégicos con el fin de favorecer a su ejército. Son algunos de los recursos de los que hacen uso los productores de una de las películas más taquilleras del año 2021. El público objetivo de esta producción fue el pueblo chino, cuyo consumo basta y sobra para erigir cualquier obra cinematográfica en producto masificado.

“La batalla del lago Changjing”, fue dirigida por realizadores populares de mucho prestigio como Kaige Chen, el director de la aclamada “Adiós a mi concubina”, Dante Lam y Hark Tsui. Cuenta con un reparto de lujo integrado por el peleador de artes marciales Wu Jing y el joven cantante Jackson Jee. La película tiene una gran cantidad de escenas de acción con un ritmo progresivo que va desencadenándose en la medida que se aproxima el momento de librar la batalla. La inclusión de actores occidentales tiene el propósito de mostrarlos como simples partes del escenario de guerra, con actitudes poco menos que visibles; sus diálogos apenas si están al servicio de la trama, en donde los soldados chinos cobran mayor importancia. El preámbulo de la obra es una presentación general de las motivaciones nacionales y familiares del porqué de la guerra. Los productores no ahorraron una sola escena para mostrar el horror y el exceso de sangre que arrojó esta batalla quizás innecesaria.

Pero como recurso propagandístico funciona. Los soldados aparecen como los mártires que toda Nación requiere para mantener sus mitos fundacionales y sostener el fuego del patriotismo encendido.  Los chinos apelan a la tecnología, a los lazos afectivos de ciudadanos funcionales al nacionalismo y a los artificios tecnológico-comerciales que tanto dinero ha generado en el mundo entero. Todo padre debe estar orgulloso de sus hijos si éstos han decidido arriesgar sus vidas por la Patria.  El horror de la violencia que genera la guerra es un precio necesario que debe pagarse si se defiende a una China unida. Todo Régimen utiliza los medios masivos de comunicación para mantener a su pueblo cooptado. Pero eso es precisamente lo mismo que han hecho los EEUU. El Western exaltaba la figura del vaquero abridor de caminos y dispuesto a conquistar nuevas tierras para domar a la naturaleza y a los mismos hombres mediante el revólver. Las películas de Guerra Fría elevaron a los rusos como los enemigos a vencer en esa lucha bipartita de poder mundial entre capitalistas y comunistas. Luego vinieron los árabes y fueron erigidos como los terroristas contemporáneos.

Ahora, el Estado chino intenta hacer lo mismo, avivando una guerra comercial que tiene hilos arquetípicos, en el tiempo de los hombres caídos en combate por la defensa de su soberanía. Tal como se observa en la película, los lideres chinos no admiten ningún sentimiento de vergüenza por sus líderes históricos, Mao Tse Tung sigue siendo un personaje de gratos recuerdos para esa nación comunista que tiene todos los ingredientes de país capitalista no obstante sus leyes autoritarias. Como mecanismo de dominación simbólica, el cine revitaliza el pasado para las nuevas generaciones. El conocimiento tecnológico aplicado a la imagen como medio democratizado puede ser utilizado por cualquier país o por cualquier persona que quiera expresar algo.

“La batalla del Lago Changjing” es quizás la primera película china de pretensiones universales que ha impactado comercialmente en el mercado chino, pero, al igual que otras obras estadounidenses tiene alcances globalizados.  Es posible que en los próximos años el cien de ese país se consolide industrialmente al mismo nivel de la India, por ejemplo. Como negocio tiene éxito asegurado, como aparato de dominación, también. 

Lamentablemente, como arte, no tiene demasiada importancia. El dinero para los realizadores independientes cada vez tendrá menos posibilidades de asignársele a  aquellos directores que quieran hacer obras más personales.

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