Allá te espero


De George Clooney

 

Seguramente, con el tiempo y la experiencia en el campo, George Clooney se convertirá en un buen director, sobre todo por sus deseos de abordar nuevos proyectos cinematográficos que son para nada fáciles. Con “Cielo de medianoche”, novela de la escritora Lily Brooks-Dalton, asume un reto exigente como autor debido a la construcción de escenarios agrestes en mundos postapocalípticos, propios de las obras de ciencia ficción. A eso hay que agregar, que la película se aleja de esas historias mesiánicas en donde se priorizan los efectos especiales de incandescencias mediáticas para recaudar más taquilla.

Por eso era de esperar, para quienes han leído la obra narrativa escrita, que la fuerza del filme descanse en la creación de atmósferas, en la calidad de las interpretaciones y en las tensiones emocionales, estas últimas notoriamente construidas como un esfuerzo de la belleza humana por tenderle la mano a los hombres y mujeres necesitados de ayuda. La historia trata de un momento álgido de sobrevivencia de la especie humana que ha decidido salir del planeta tierra a encontrar un mundo habitable, mientras esta casi ha  fenecido como hogar. En ese ambiente terminal, un científico decide quedarse en el Polo Norte para avisar a las expediciones científicas viajeras que las condiciones de la tierra ya no son las mejores para tener una vida normal en ella. Con esa intención, dicho científico logra hacer contacto con una nave tripulada por varios científicos, entre los cuales se encuentra una joven mujer que logra cierto nivel de empatía con aquel científico envejecido y enfermo gravemente en tanto se debate con el frío de ese desierto frío del Ártico. A este hombre, una niña viene a revolverle la vida, quedándose a su lado y con la cual, el anciano genera ciertos sentimientos de abuelo solitario.

La película logra despertar en el espectador grandes dosis de melancolía, proporcionadas por la vida del viejo científico, reflejadas en las largas jornadas de diálisis y en esos extravíos entre computadores y pantallas cargadas de números que solo él logra entender. Su enorme creencia en la raza humana, lo lleva a sacrificar su propia salud en nombre de la salud universal. El entiende que quizás el hombre es la única especie viva conocida y su salvación es la salvación de la esperanza para la vida universal. La tristeza se enerva aún más con el vínculo establecido con la niña, que apenas puede emitir unas pocas palabras y a la que debe salvar de este clima misterioso y vacío, que alguna vez fue la casa de todos. En algunas escenas como la de los lobos aullantes, el científico arriesga su vida para proteger a la niña. La actuación de Clooney es correcta, sin excesos de director que tiene plena libertad para edificar su obra.  El ambiente de tristeza se amplifica con la relación fugaz que establece con la joven científica, a través de los diálogos, en donde uno y otra, son caras conocidas de un destino oscurecido por las circunstancias exteriores. En algunos flashbacks, se entiende que la joven es un retoño dejado al azar de una personalidad compleja y de un deseo irredimible de encontrarle salidas a la debacle mundial.

Aunque hay una apuesta contundente por la construcción psicológica de la trama audiovisual, algunas escenas tienen una buena dosis de acción. En aquella del bombardeo de objetos espaciales que averían una turbina de la nave, los astronautas salen de aquella para repararla; en ese episodio, una astronauta recibe un golpe y sangra profusamente. Las gotitas de sangre coagulada se balancean por el espacio, brindando una nueva perspectiva estética que la imaginación tal vez no había previsto. El movimiento de los objetos espaciales y el movimiento de los motores de la nave están bien coordinados como partes esenciales de una secuencia de acción bien lograda.  Como un sucedáneo de esas escenas, los vínculos emocionales entre los miembros de la tripulación logran crear un ambiente de afectaciones con los espectadores que mantienen la atención por varios momentos de la película.

Sin embargo, pese a que existen momentos sobresalientes que no permiten hundir la obra fílmica, el director no logra consolidar un trabajo que hubiera podido ser redondo, dadas las características de esa bella historia de ciencia ficción.  El exceso de contemplaciones en ciertas condiciones atmosféricas, pretenden conducir el filme por las derivas de un monólogo. Por eso la primera parte de la película deja dudas sobre el desarrollo de la historia y de la calidad no finiquitada. De la segunda parte tenemos un mejor desarrollo, por el desvelo de las circunstancias emocionales y del curso general de la historia que aparece opacada por una narración un tanto farragosa e ininteligible. Con semejante elenco, la explotación del guion escrito por Mark L. Smith, se queda corto. Los papeles de los actores no tienen ningún reparo, incluido el de Demián Bichir, que desempeña un rol clave en la obra.

“Cielo de medianoche” es una de esas obras fílmicas que constituyen un registro importante en estos tiempos de anuncios de catástrofes que amenazan la existencia de la humanidad sobre el planeta tierra. Como una adaptación cinematográfica de una muy buena historia permite la divulgación de posibles rumbos que podría tener el hombre ante las adversidades. Con todo y eso el filme, logra exponer los elementos connaturales del género. Quizás con el paso del tiempo, se reevalúe el impacto actual y logre convertirse en una obra más justipreciada.

 

 

 

 

 

Comentarios

  1. La vi este fin de semana, me gustó, pero no me enganchó del todo. Me pareció una película donde la soledad abunda y por eso mismo es muy lenta. Desde el ensimismado joven científico solitario, hasta él mismo en su vejez. la niña permanentemente en silencio. Todos allá arriba dándose cuenta de que ya no tenían hogar.
    Ahora un poco de especulación: me pareció que la nave que el se encuentra estrellada en el polo, eran los dos científicos que decidieron volver a la tierra?.

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