Ecos de
Charlottesville

De Spike Lee
Después de “Nora Darling” en la
década del ochenta y de “Haz lo correcto” de la década siguiente, el director
newyorkino de 61 años, Spike Lee, no tuvo trabajos de trascendencia estética
importantes, excepto por una obra como “Malcolm X” que pese a sus claras intenciones
publicitarias, logró elevar nuevamente la fama del cineasta a niveles
destacados del panorama cinematográfico internacional. La carrera de Lee es un
verdadero carrusel, en parte porque su actitud política lo ha llevado a
enfrascarse en proyectos que en poco o nada contribuyen al reconocimiento de su
obra. Sin embargo, esas obras que todos los amantes del cine recordamos, dan
para pensar en que este artista es uno de los más representativos, no sólo
estéticamente sino políticamente, del arte audiovisual contemporáneo.
Con “BlacKKKlansman” del año
2018, estamos en la presencia de una obra que casi alcanza la madurez
profesional de Spike Lee. Como siempre
su activismo racial es un lamento desesperado que lanza a la humanidad entera
en una era que trae vientos de cambio para las nuevas generaciones, pese al
enquistamiento de los odios que persisten, entre otros, por motivos de color de
piel, especialmente en los Estados Unidos, cuyo foco propagandístico más
renombrado viene con “noticias” propagadas por los mass- media que aparecen
como meras formas estrafalarias, pero que ocultan lamentablemente los
verdaderos problemas que entraña este fenómeno social.
“BlacKKKlansman” es la historia
de un hombre negro al cual las diferencias raciales no importan por el simple
hecho de que siempre ha querido ser policía, como un funcionario que hace
cumplir la justicia, en un contexto que de una u otra manera requiere un poco
de imparcialidad cuando las cargas ideológicas son motivos cotidianos de
protesta social. Por sus actitudes de investigador es trasladado del
departamento de archivística al de
detectives, donde se encuentra con otro policía que se hará pasar por él y
viceversa. Los enemigos son los miembros
de una “organización” secreta a la que
todo el mundo teme, incluso los mismos blancos: El Ku Klux Klan. Los estigmas
publicitados de este grupo son la continuación del “Nacimiento de una Nación”
de Griffith, película que todo el tiempo aparece en el contexto de la obra. Las
personas que conforman este grupo son fanáticos que obtienen y usan armas a su
libre albedrío para afrontar cualquier circunstancia, dentro de las cuales está
la de hacer blanco en personas de piel negra como si fuese un deporte.
El contexto es los años sesenta y
setenta. Los afrodescendientes de los Estados Unidos siempre han sido férreos
defensores de la causa negra. El Ku Klux Klan se convirtió en una secta que
salía por las noches a cazar personas
luego de planear sus persecuciones en el día, mientras el resto de la
población dejaba pasar esta amenaza
contra las libertades individuales y colectivas. Las alusiones a símbolos de ultraderecha fueron una marca de
identidad de una población que tuvo que mostrar sus dificultades como su
primera lucha; la segunda fue la salvaguardia de su propia vida. En ese
ambiente de guerra civil, sobretodo en algunos estados norteamericanos, también
afloraron los líderes que dieron sus vidas por esa causa como Martin Luther
King y Malcolm X, quienes tienen su lugar en la película como íconos del “poder
negro”.
La película está llena de humor
negro que se refleja en las palabras y
en los hechos. Spike Lee es un maestro de la ironía. Los personajes caracterizados son caricaturas al servicio de
la historia y de las intenciones políticas del autor como defensor de la causa
antirracista. El diseño de iluminación es consecuente con el problema tan hondo
que divide a una sociedad entre blancos y negros, los cortes de cabello se
convierten en una marca de identidad de esas luchas iniciales en donde se
avistaban los levantamientos de un grupo oprimido por acción u omisión en el
país de las libertades civiles. El ritmo de la película es llevado adecuadamente a través de una presentación u despliegue de
personajes y de acontecimientos y finalmente de un desenlace que no es
previsible sino que cierra correctamente una obra bien elaborada. Si bien todo
este planteamiento político es funcional a las ideas de Lee, la exposición de
personajes luce un tanto maniquea, no hay matices, los hombres y las mujeres no
parecen tener inflexiones de carácter que harían de este filme una obra de
mayor relevancia.
“BlacKKKlansman” es una película
basada en un libro de Ron Stallworth que Spike Lee, recrea con los disturbios
del año 2017 en Charlottesville, donde la joven Heather Heayer muere arrollada
por un asesino de ultraderecha en momentos en que un joven supremacista blanco
le pasa en un auto por encina, luego de lo cual suceden una gran cantidad de
disturbios. La obra está protagonizada por John David Washington y el gran
actor Adam Driver, cuyas actuaciones sustentan gran parte de la calidad de la
película. Como es habitual, el director
recurre a actores no tan celebrados por
la publicidad pero que le aseguran buenas interpretaciones para desarrollar sus
obras.
En tiempos de multiculturalismo,
el respeto de los derechos civiles es
una prioridad para el cine contemporáneo. “El nacimiento de una nación” del año
1916 era más que una película, era un ejemplo del clima cultural
discriminatorio que se percibe en el
germen de una país que siempre fue construido con el aporte de diversos grupos
que contribuyeron a engrandecer a la Unión Americana.
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