Her, de Spike Jonze
Joaquín Phoenix
Si se narra la historia de la
película Her a alguien hoy,
seguramente esa persona esbozará expresiones en el rostro que mostrarán su
asombro. Con toda seguridad en unos diez o quince años si se cuenta la misma
historia a alguien ninguno de los detalles referenciados despertarán la más mínima de las sorpresas.
Las razones para ello ya se advierten en
algunos niños y jóvenes que ven en sus
aparatos tecnológicos el mejor refugio para el paso del tiempo. Es común
observar a hombres y mujeres con su cabeza clavada en sus celulares, en sus
ipad y en sus computadores portátiles, olvidando absolutamente lo que pasa en
su entorno. El mundo de la virtualidad parece reemplazar a las vivencias que se
basan en la tangibilidad de las relaciones, en el cara a cara, en el cuerpo a cuerpo, todas ellas
tan comunes para nosotros desde que el hombre es hombre.
¿Pero de qué se trata este film?
En una frase, sería: un hombre de mediana
edad se enamora de un sistema operativo…Pero esa historia narrada de manera
tan sucinta no contiene toda la riqueza de una obra fílmica compleja, realizada
por un director iconoclasta, un hombre que se acostumbró a desarrollar
películas de difícil elaboración. No es sólo una historia de amor al parecer
inverosímil. Es un cuestionamiento hacia
una manera de percibir y de construir la vida, una crítica profunda al encerramiento
de las personas en su propio universo, en el alejamiento de aspectos centrales
del mundo tal como lo vivimos actualmente. Her
es la obra de Spike Jonze, un director sui generis, capaz de recrear
situaciones enrevesadas, con personajes llenos de algunas patologías y que al
mostrarlos en sus relaciones con otros individuos nos hacen creíble los
acontecimientos a los que nos enfrentamos
ante la pantalla. En el fondo, la enorme soledad es el motivo central de refugio en la tecnología. El olvido de los
otros o el auto marginamiento de todos modos son el producto de las nuevas
tendencias en las que el juego económico-tecnológico ha logrado mudar el modo
como los hombres entablamos nuestras relaciones. Ni siquiera es posible realizar
un juicio moral frente al presente, pero el devenir de la realidad
contemporánea si merece una explicación. La película muestra esas causas y las despliega a través de una trama bien hilvanada en la
que no sobran ni faltan planos, algo que es característico de una obra bien
llevada.
Spike Jonze y Joaquín Phoenix
Spike Jonze ya había mostrado su particular
estética con una película que llamó la atención del público y de la crítica
estadounidense. Con Being John Malkovich había
mezclado en una misma historia la ficción y la realidad dentro de una obra de
ficción. Ese círculo concéntrico parece
extraído de la literatura, de alguna creación de un Borges o de un Bioy
Casares, en las que los personajes
vienen y van de un mundo a otro, en donde los individuos parecen no
encontrar diferencia alguna cuando habitan alguno de los dos o ambos al mismo
tiempo. Esta película es un homenaje a
uno de los actores más importantes de los Estados Unidos, un ícono de la buena
actuación en un país que se acostumbró a
regalarnos grandes actores. Luego Jonze nos entrega dos películas que
son algo diferentes pero que no alcanzan la calidad de la primera obra
referenciada. Where the wild things are y
El ladrón de orquídeas contienen demasiados vicios hollywoodenses para lograr
obras de mejor estructuración cinematográfica. No obstante, el director nacido
en Maryland, Estados Unidos, es un hombre del que uno siempre sospecha que en
cualquier momento puede presentarnos una verdadera obra de arte.
Con Her, un film del año 2013,
que se encuentra nominado como mejor película en los premios Oscar de este año,
reivindica parte del prestigio perdido con sus anteriores trabajos. En esta
obra trata un tema contemporáneo, lleno de preguntas que seguramente se
van a ir despejando con el paso de los
próximos años. En ella observamos la naturaleza del amor ¿Será que dicha
relación es una entelequia o un asunto metafísico que no requiere de contacto
físico para desarrollarse? Los afectos
pueden configurarse al margen de la piel y del cuerpo, parece decirnos el
autor. No obstante, los amigos del protagonista, encarnado este por un
excepcional Joaquín Phoenix, son personas que brindan su apoyo cuando el amigo
compungido por una decepción amorosa, requiere de compañía. El remedio para la
soledad, para la exacerbación de las “virtopatologías” parece encontrarse en
las manos de los otros que siguen siendo de todos modos el mejor remedio para
el sufrimiento.
Her es una buena película, una obra con decorados
futuristas en un tiempo cercano, en donde la moda retro ha vuelto a imponerse
para la sociedad de la época. La arquitectura destaca por su construcción de
edificaciones de vidrio con colores pasteles. Los hombres y las mujeres son
miembros agregados del paisaje. Los silencios y las voces transcurren en las
autopistas de la información, en tanto nadie mira a nadie, en tanto la mirada
que el otro nos dirige, se convierte en una reliquia del pasado que ya no es
importante para nuestras vidas.
Hoy 2 de Marzo, el día en el que se realiza
la entrega de los premios Oscar, Her es
una película que puede parecer normal. Una obra de ficción que muestra cierta
tendencia de comportamiento social. Lo cierto es que en diez o quince años será
considerada una película de culto, un
film que refleja un cuadro de costumbres del presente para la época recreada.



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