El lobo de Wall Street, marca Scorsese
Leonardo Dicaprio
Si se hiciera una selección de
los personajes más influyentes en la historia del cine seguramente habría que
hablar de Martin Scorsese. Si los Estados Unidos fueran el cine, tal vez el
director newyorkino se ganaría todos los honores como el cineasta que más
variedad, más calidad y más profundidad haya
logrado en la tan competitiva
lista de los grandes directores de esa nación. Lo cierto es que su cinematografía no ha tenido la suficiente
consistencia como para considerarla una obra regular. Por el contrario,
encontramos en sus películas unos deseos permanentes de renovación, sin
descuidar el estilo personal que lo ha caracterizado
en todas y cada una de sus creaciones. Por ello mismo, sus filmes han fluctuado
entre obras magistrales, auténticas obras de arte en movimiento, hasta las más
insípidas de las apuestas audiovisuales que
reflejan múltiples descuidos propios de un mal director.
Entre las primeras se pueden
nombrar películas como El rey de la
comedia, Taxi Driver, Toro salvaje, Cabo
de miedo, La última tentación de Cristo, Kundun y Los infiltrados.
Entre las segundas destacan Vidas al
límite, El aviador y La isla siniestra. Por la variedad en el repertorio
que el director estadounidense nos regala, parece que ningún proyecto suena descartable. Entre la
disimilitud de los temas, entre la gama de posibilidades tan radicalmente
distintas y entre los innumerables riesgos presupuestos en cada trabajo, se
pueden ver las ansias de exploración, conservando los rasgos y las
características que identifican a un director, un genio desigual, inestable,
como todos los genios. No obstante, así como uno puede reconocer a un Goya o a un Velásquez o a un Picasso,
también se pueden encontrar las líneas de un Scorsese en cada uno de los planos
y en cada una de las secuencias que estructuran su filmografía.
Martin Scorsese nace en Nueva York en el año 1942. Su familia,
de extracción humilde, lega en el director toda una cultura que proviene de los
más recónditos territorios meridionales de Italia. Su padre, un planchador de
pantalones ha sido para él una de las más sutiles fuentes inspiradoras, no sólo
por su dedicación al trabajo sino por la reiteración de valores que desde
pequeño introyectó en su hijo. De su madre se sabe poco. Ambos padres solían
aparecer en las películas de Martin, incluso junto a él y son homenajeados por
aquel en un documental denominado Italianamerican.
Es conocida su adicción a la cocaína de la que al parecer ya se encuentra
recuperado.
Es un hombre que suele hacer amistad con grandes actores y con otros que no lo son tanto, pero la confianza que deposita en ellos los ha ido formando, los ha construido como si edificara un edificio que simplemente se encuentra en obra negra hasta que por medio de los enchapes ha logrado perfeccionar las posibilidades no vistas de grandes intérpretes, en su momento discretos. Ese es el caso de Joe Pesci y Leonardo DiCaprio. A ambos, su exigencia como director les ha exprimido la poca sustancia inicial como artistas hasta que paulatinamente los ha convertido en muy buenos actores. Del primero recordamos su magnífica actuación en Casino junto a Robert DeNiro y del segundo, ya encontramos cinco colaboraciones al lado de Scorsese: Pandillas de Nueva York, El aviador, La isla siniestra, Los infiltrados y El lobo de Wall Street.
Es un hombre que suele hacer amistad con grandes actores y con otros que no lo son tanto, pero la confianza que deposita en ellos los ha ido formando, los ha construido como si edificara un edificio que simplemente se encuentra en obra negra hasta que por medio de los enchapes ha logrado perfeccionar las posibilidades no vistas de grandes intérpretes, en su momento discretos. Ese es el caso de Joe Pesci y Leonardo DiCaprio. A ambos, su exigencia como director les ha exprimido la poca sustancia inicial como artistas hasta que paulatinamente los ha convertido en muy buenos actores. Del primero recordamos su magnífica actuación en Casino junto a Robert DeNiro y del segundo, ya encontramos cinco colaboraciones al lado de Scorsese: Pandillas de Nueva York, El aviador, La isla siniestra, Los infiltrados y El lobo de Wall Street.
Esta última película se encuentra
nominada en varias categorías a los premios Oscar del 2014.Entre ellas la de
mejor película, mejor director, mejor guion adaptado, mejor actor protagónico
para DiCaprio, mejor actor secundario para Jonah Hill.
El lobo de Wall Street es la obra
cinematográfica basada en un libro del mismo nombre. Su escritor es el corredor
de bolsa de 50 años Jordan Belfort, un
estafador que en estos momentos se desempeña como conferencista, y se encuentra
bajo seguimiento por la justicia de los Estados Unidos con el fin de que
devuelva el dinero que obtuvo como consecuencia de sus actos delictivos y en
los que estafó a personas de bajos
recursos económicos, seres incautos que todavía creen en las bondades del
sistema financiero norteamericano. Lustrabotas, vendedores de lotería, amas de
casa, etc., fueron las víctimas de las garras de un avivato que hoy en día parece convertirse en
un ejemplo de superación.
En momentos en que están de moda
las adaptaciones cinematográficas de obras literarias, Martin Scorsese nos
ofrece su último trabajo, esta vez mostrando algunos trozos de la vida de este
hombre complejo, adicto a las drogas y redimido por las bondades del sistema
económico. Su propuesta no aporta mucho estéticamente si tenemos en cuenta su
obra anterior. Sin embargo, hay en la película escenas de gran calidad que remiten
a distintos géneros dentro de una misma obra. Si queremos acción las imágenes
que muestran el naufragio del lujoso yate
de Belfort satisfacen ese gusto. Si buscamos momentos dramáticos plenos la
ingestión de pastillas que altera la conciencia de los personajes principales,
nos remiten a esos planos largos en los que los personajes deben esforzarse al
máximo para cumplir con las exigencias de la situación en las que podemos
observar a un DiCaprio en su mejor
trabajo, mostrado en dos momentos distintos, entre la distorsión de la realidad
y la realidad misma. Si perseguimos la comedia, algunos de los
acontecimientos muestran a un Scorsese
irónico.
Además del ritmo bien llevado en
la narración fílmica encontramos actuaciones maravillosas como la de Jonah Hill
y sobre todo la de Rob Reiner el padre de Jordan que es la contraparte ética del
Lobo. La película no ofrece enseñanzas morales, ni juicios éticos, sólo intenta
mostrar la vida de alguien al que el sistema le brinda las bondades a las que
pueden aspirar aquellos que han descifrado sus códigos de acceso, así como las consecuencias de los actos que
son castigados por el sistema mismo en su aplicación de la Justicia.



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