Los mundos imaginarios de las hermanas Brontë
"To
walk invisible" de la BBC de Londres, nos habla de tres mujeres sui
generis que hicieron parte de una misma familia: Las hermanas Brontë.
Charlotte, la mayor condujo un poco autoritariamente las publicaciones de sus
otras hermanas en un mundo donde las mujeres no publicaban por temor a ser
señaladas moralmente. Emily, con ese temperamento endiablado, hizo de sus
poesías un canto al desespero y, Anne, la menor, vivió bajo la sombra histórica
de las otras. De sus reinos imaginarios de Gondal, Angría y Gaaldine, ya no
quedaba nada de su hermanito, el pelirrojo Brandwell, el dolor de cabeza de
toda la familia. Esta película se centra en los esfuerzos de las hermanas por
conseguir publicaciones de sus obras. El reconocimiento iba a ser inmediato, la
posteridad las iba a tratar de la mejor manera en un medio literario tan
exigente como el de Inglaterra, pese a que inicialmente publicaron por medio de
seudónimos. De Charlotte nos queda Jane Eyre, de Emily, ese monumento llamado
"Cumbres borrascosas" y de Anne, queda "Anne Gray". La
verdad, esta es una gran película que describe muy bien ese ambiente opaco del
norte europeo y las personalidades tan disímiles de estas mujeres encantadoras
que se dedicaron al oficio más hermoso de todos, el de la escritura literaria.
Esta historia personalísima de la familia Brontë, muestra en
toda su desnudez esa relación entre tres hermanas, un hermano y un padre, dedicados
al oficio de las letras, a mediados del siglo XIX, en una Inglaterra en franca
expansión por los confines del planeta. El padre, un vicario perpetuo de la
iglesia protestante anglicana, infundió desde sus primeros años ese amor por la
literatura, con esa denodada calma
durante la cual leía los poemas de los grandes escritores británicos, además de
haber tenido la responsabilidad de criar a
sus hijos sin la figura materna. En su labor, indudablemente la peor de
las dificultades surge por la personalidad difícil de su hijo Brandwell, al
cual, pese a todo, las hermanas cuidaban incondicionalmente. Este joven se
dedicó a escribir historias que nunca tuvieron siquiera la oportunidad de ser
leídas por un buen editor. De esas frustraciones se desprendieron esas largas
noches bucólicas, luego de las cuales, quedaban las consecuencias depresivas
que debían lidiar sus hermanas, especialmente Emily. La autora de “Cumbres
borrascosas”, a la cual, el reconocimiento literario tardaría un poco más que a
su hermana Charlotte en llegarle, siempre, proporcionó la comprensión que sus
otras hermanas nunca le demostraron a este joven problemático, alejado de su
padre quizá por una especie de descuido, “robado” por el imperio afectivo de
sus hermanas.
La película dirigida por la autora británica Sally Wainwright, enfatiza, además de las
relaciones filiales, un cuidadoso deleite del ambiente literario por parte de
estas tres mujeres consagradas en cuerpo y alma a la lectura y a la escritura
de historias que han quedado por siempre en la imaginación de los hombres y
mujeres del siglo XX. La potencia de los poemas que escribió Emily,
se convirtió en la fuente de nuevas
metáforas que los editores aplaudieron casi inmediatamente porque mostraron una
vitalidad inusual para expresar la realidad en un contexto gélido, geográfica y
emocionalmente como el inglés. Por su parte, Charlotte, obtuvo el éxito
inmediato con la novela Jane Eyre, cuya publicación no tuvo mayores tropiezos. Las desmedidas condiciones
del editor, obnubilaron la autoría de ambas escritoras quienes debieron
publicar bajo seudónimo, por la sanción social. Entre Jane y Charlotte, surgió
una fuerte compenetración, tal vez porque ellas se sintieron responsables de la
crianza de su hermana menor, Anne y del difícil Brandwell.
Esa conexión con la literatura desde sus primeros años de
vida, fue impulsada por un romanticismo extasiado por el paisaje y una melancolía perennes en estas jóvenes de
espíritus soñadores. Los mundos imaginarios que construyeron fueron un refugio necesario ante los embates
de la imaginación y una especie de juego infantil que se fue exacerbando con el
tiempo hasta conjeturar las historias vertidas en las obras literarias de las
Brontë. Las sagas inventadas con
personajes aventureros que se desprendieron de individuos que conformaron la
historia europea son un antecedente de las novelas publicadas en la actualidad
y que tantos admiradores tienen. Esa evasión de la realidad fue potenciada porque abrió nuevas posibilidades
a la imaginación al explorarla desde una mirada poética, porque enriqueció
personajes y situaciones brindando potencialidades imaginativas al mundo. Esas
miradas atravesaron un contexto abstrayéndolo en una levitación universal
cargada de inventiva de la condición humana. En una novela como “Cumbres
borrascosas” se encuentra todo un discurso sobre las derivas del mal en un
personaje como Heathcliff; ese camino de un hombre por lograr reconocimiento,
atraviesa modos creativos de acomodarse a las exigencias del capitalismo con el
fin de lograr propósitos personales a través de una voluntad a prueba de todo.
La venganza y la maldad obtienen allí una descomposición metafórica que está
elevada por el encanto de la poesía. Pero esas dificultades existenciales que
atravesaron la vida de las hermanas escritoras se volvieron el mejor acicate
para derivar en una mirada crítica de la realidad. De esas historias
desencantadas, desprendidas de esos mundos imaginarios que poblaron los
primeros años, se adivinan reflejos para nada edulcorados pero que constituyen
una aproximación crítica de la humanidad.
La película refleja bien la opacidad del paisaje, tanto como
refleja la personalidad desencantada de las Brontë quienes se dejaron afectar
por una sociedad con la que nunca se
compenetraron, pero de la cual recibieron gestos de desprecio. Por eso ese
refugio artificial constituyó el mundo para ellas, en él forjaron las historias
que habrían de llenar esos profundos
vacíos existenciales pero que al mismo tiempo infundieron dosis loables de comprensión.
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