La lógica de un error
De Asghar Farhadi
Los motivos políticos influyen en
el otorgamiento de los premios, sobre
todo en aquellos que tienen un renombre mundial. Sin desconocer la notable
calidad de Asghar Farhadi como guionista y director, el Óscar concedido el pasado
26 de febrero a su película “The salesman”, tiene una marca anti-Trump. Aunque
en este caso, hay que reconocer esa declaración de principios de los actores, directores
y miembros de la academia de expresar sus puntos de vista sobre las actitudes
autoritarias y guerreristas del presidente de Los Estados Unidos, pues es un
lugar común hoy que esos personajes famosos
en el campo del arte, prefieran ignorar los desafueros políticos de
líderes mundiales.
“The salesman”, cuenta la
historia de una pareja que ha sido sacudida por la intervención de un extraño.
No es un engaño, sino un desencuentro auspiciado por el azar. Exactamente
es un conjunto de situaciones generadas
por una equivocación. Un hombre mayor entra a un apartamento con el fin de
obtener servicios sexuales por parte de una prostituta, pero en aquel lugar
vive una mujer que espera a su marido. Ella abre la puerta previamente pensando
que su marido viene seguidamente, sin embargo, ese intruso la ataca sin que ni
él ni ella puedan identificar visualmente al otro. De ahí en adelante asistimos
a una serie de sucesos que desafían la lógica. Pero esa desviación de la
realidad es precisamente el acierto más grande que tiene la película debido a
que en ese marasmo de acontecimientos que mantiene al espectador en vilo,
confirma la complejidad de la realidad.
La lógica, en manos de un artista se va construyendo instantáneamente, por
encima incluso de las situaciones fluidas en el devenir esperable de una
historia.
Parece una película sobre una
venganza. “The salesman” es una obra sintética que nos muestra las afectaciones
de cada uno de los personajes, los traumas creados por una situación infligida
por un extraño que perturba la calma de una pareja de clase media en un país profundamente machista como
Irán. Es
por eso que el director propone una historia con personajes que escapan
de los estereotipos, a pesar de las evidentes señales de discriminación de género y hacen de este film una creación
desafiante. La esposa tiene la posibilidad de rebelarse, de no estar de acuerdo
con los oprobios que perpetran los hombres contra las mujeres. Tal vez, aquella
denodada esposa joven, toma el lugar de la prostituta para quien iban esos
golpes y esas vejaciones. Ella sufre
como una mártir el sacrificio de una mujer dedicada a vender su cuerpo por unas
cuantas monedas. La suma de dinero queda bien resaltada en la película. En una
sociedad como la iraní, el valor económico determina todo tipo de transacción.
Pero en el fondo, esas sumas y esos valores son el reflejo de las desigualdades
entre quienes han logrado obtener una posición económica acomodada y aquellos que se han salido de la
norma, quizás por falta de opciones laborales, políticas y culturales. El
marido es un hombre dedicado por entero a su trabajo pero siempre pendiente de
su esposa. El agrietamiento del edificio en donde vive con ella, es el comienzo
de un nuevo agrietamiento, el de una vida cómoda sin perturbaciones ni
sobresaltos a otra llena de carencias manifestadas por una herida. Ese hombre
reconocido socialmente por su oficio(es profesor de secundaria), desfoga ira, no
conocida por su esposa hasta ese momento. Esas actuaciones, muestran el valor
de la filosofía expresada en imágenes audiovisuales puesto que es capaz de
mostrar en unas cuantas escenas, la potencialidad del mal. A veces éste reside
como un depredador que viene agazapado
en el día a día, pero que eleva su amenaza cada vez que presiente una
presa. En este caso, los otros podrían volverse una suerte de agresores. Por
eso, es difícil emitir juicios morales si tenemos en cuenta las motivaciones de
cada personaje. El agresor es un hombre de familia, tal vez una víctima de una
fuerza invisible que se objetiva cotidianamente en las grandes dosis de
machismo y de autoridad forzada infligida constantemente por una sociedad
patriarcal. Este hombre merece un castigo, pero el marido ofendido por la
agresión a su esposa, es un individuo que descree de las instituciones
autoritarias. Pero también se puede pensar que esa misma institucionalidad
desproporcionada e injusta, es la expresión más prototípica de un carácter
social forjado por miles de años de cultura.
El triángulo en el que se ven envueltos los
tres personajes principales de la película actúa lógicamente y de una manera general, pero la torcedura de
la lógica que sugiere el devenir de los posibles sucesos se expresa en toda la
obra.
Una película con esa
concentración de situaciones, requiere una exigencia a toda prueba de los
actores. La joven actriz, Taraneh
Alidoosti y el actor Shahab Hosseini,
asiduo intérprete de las películas de Farhadi, llevan a su máximo nivel de tensión cada una de las
escenas que discurren en esta película reconcentrada. El actor iraní nacido en Praga, Babak Karimi, de menos minutos en la pantalla, brinda una
actuación genial. En los sucintos momentos que aparece en escena, se brinda
íntegro. Tamaña generosidad, es un obsequio para el público quien puede sentir
el dolor de un hombre que ha cometido un error, una equivocación que bien
pudiera endilgarse a la fortuna. Ningún
cálculo es previsible, ninguna aproximación al futuro, tiene cabida.
En un año de agitación política
como el que transcurre, las películas que reflejan el mundo cotidiano, los
grandes relatos de la historia tienden a desnudar veladamente las enormes
diferencias que subsisten entre las personas. Esa naturaleza humana de la que
tanto han hablado las ciencias humanas parece desviarse nuevamente por senderos
oscuros. El arte afortunadamente sigue allí para alertarnos de las elongaciones
que dicha naturaleza va produciendo.

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