El abogado del crimen, un film de corte moralista.


            
               Brad Pitt y Michael Fassbender

En otro tiempo los grandes novelistas se inmiscuyeron en la elaboración de los guiones que Hollywood utilizó correctamente. En esa empresa se embarcaron John Dos Passos, Graham Green, Tennessee Williams y William Faulkner. Quizás la sensibilidad del público  era propicia para la comprensión de historias bien logradas, argumentos que requerían un poco más del espectador y que, al mismo tiempo, permitieran la elevación del arte cinematográfico hasta un lugar importante dentro de las prioridades de vida de las personas.
Sin ser novelistas propiamente dichos, algunos guionistas  geniales como Joseph Mankiewicz o Billy Wilder, acertaron  en la creación de argumentos profundos, en los que el adentramiento en los laberintos psíquicos jugó un papel muy importante, en donde la caracterización de personajes,  la construcción  de situaciones dramáticas eran tan importantes como la aportación de las estrellas que participaron en su películas. Tanto el star system como el contenido y las formas impuestas por la creatividad de un autor  hacían parte de la obra de arte fílmica acentuada por un creador que colocaba la parafernalia del espectáculo como un derivado de la intencionalidad artística.
Hoy en día la participación de los novelistas sólo tiene eco en los trabajos de grandes directores como los hermanos Coen y en algunas ocasiones en hombres que han sido  del medio pero que registran un trabajo desigual. Ese es el caso del director británico Ridley Scott que ha realizado obras de genialidad como Blade Runner o los Duelistas, pero, tal vez, en su afán por encontrar los códigos propios del medio cinematográfico actual,  no ha podido desplegar  en sus obras recientes un trabajo realmente acabado.  Obras suyas como  CruzadaLa caída del halcón negro, son tan sólo breves cápsulas de éxito que duran  mientras  el público sale de las salas de cine luego de ver semejantes bodrios. No obstante, por momentos uno alcanza  a ver algunos rudimentos de su talento, lastimosamente subsumido ya por los productores que parecen tener una injerencia demasiado influyente en las obras del director.


                                 Michael Fassbender y Javier Bardem

En esta ocasión Scott cuenta con la colaboración en el guion del novelista estadounidense ganador de un premio Pulitzer Cormac McCarthy. La película se denomina Counselor o El abogado del crimen, como suelen traducirse algunas obras que me parece, pierden parte de su significación al cambiársele la literalidad al título original.
Además cuenta con un reparto encabezado por el actor alemán Michael Fassbender, Cameron Díaz, Penélope Cruz, Brad Pitt, Javier Bardem, Rubén Blades y John Leguízamo, estos últimos como siempre interpretando personajes latinos que se dedican a los negocios ilícitos. Como que, con el fin de darle un poco más de realismo a las películas, esos actores fueron encasillados desvirtuando  con ello un poco su calidad como intérpretes, al menos en Leguízamo que  aun no  redondea una actuación sobresaliente de acuerdo con el talento que tiene. Blades, siempre ha sido un actor segundón, representando al latino promedio que se convierte en un una especie de lugarteniente de los papeles centrales interpretados por las estrellas del medio. Con esto Hollywood se asegura de sumar la respectiva cuota democratera que  contribuye  a la conservación del imaginario de la tierra de las oportunidades para todas las regiones y todas las necesidades.
El abogado del crimen es una obra que tiene ribetes moralistas, que intenta, a través de un conjunto de frases grandilocuentes,  dejar un mensaje de advertencia a las personas que de un modo u otro  tienen relación con lo ilegal. Los personajes se ven envueltos en situaciones que afectan  a la mafia y que muestran los alcances a los que puede llegar  en todas las esferas de la sociedad. El personaje de Fassbender, se muestra de manera benigna, alguien que por un error hiere las tremendas susceptibilidades de los narcos mexicanos, estrechamente emparentados  con los “traquetos“colombianos. Su drama afecta a su prometida, personaje interpretado por Penélope Cruz, quien no puede escapar a las retaliaciones de delincuentes que aparecen  implacables.
La película, puede decirse, es uno más de los intentos que emprende la industria del espectáculo de mostrar los peligros de la mafia. En el fondo, el tema, si bien podría explorarse  adecuadamente con el fin de señalar características importantes que guíen pautas de comprensión del público, lleva la marca del marketing no sólo por el contenido sino por la forma estereotipada  como se muestran los narcos y todos los personajes que representan la justicia certera del orden actual. En boca de un gran capo del narcotráfico, representado por Rubén Blades, esas oraciones contundentes, llenas de sabiduría y que perecen más pronunciadas por filósofos callejeros que por hombres que se han usufructuado del crimen y que basan su poder en el dinero conseguido a sangre y fuego, asesinando, secuestrando y afectando fatalmente las vidas de miles de personas humildes que sólo esperan las sobras de los  que amasan el dinero prolíficamente y no quieren dejar nada a nadie, suenan como palabras extraídas mecánicamente de una novela, pero en el medio cinematográfico se asoman como caricaturas intelectualoides que son cómplices de la mafia globalizada.
La construcción de planos  está mejor. Ahí podemos advertir la experiencia  de toda la trayectoria de un realizador, que si no fuese por los tentáculos omnipotentes del mercado fílmico de los Estados Unidos, podría ofrecernos mejores producciones.  Con el ánimo de  dirigir películas sobre temas actuales, Scott, se ha quedado en el camino, sólo mirando en retrospectiva las grandes películas como Thelma y Louise, verdadera instantánea de ese ser estadounidense.

                                  Cameron Díaz y Penélope Cruz

Por ello,  nuevamente, Hollywood desperdicia una oportunidad de aproximarse  de verdad a un problema serio que tiene que ver con la sociedad a la que representa y que extiende sus influencias  a los países que  realmente padecen el cáncer del narcotráfico.








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